dimarts, 24 de novembre del 2020

Francia, 1- Inglaterra, 1 (Euro 2012-Primera fase)

200. Samir Nasri (1-1)

La historia del fútbol está llena de balas perdidas, jugadores a los que se otorgó el don de jugar maravillosamente pero que se han empeñado en no explotar al máximo sus condiciones. Mentalidades infantiles y poco maduras que los han hecho aparecer más en los medios por polémicas y escándalos que por sus logros deportivos, que podían haber sido muchos y muy grandes. Un caso paradigmático de este tipo de jugador es el francés Samir Nasri.


Nasri creció en una familia de origen argelino establecida en Marsella, una ciudad que curte a cualquiera. Sus padres ya eran nacidos en Francia, país al que se habían trasladado sus abuelos, y Nasri comenzó pronto a jugar a fútbol en diversos clubes de base hasta que deslumbró a todos en un torneo contra equipos del Milan y la Juventus y lo reclutó la academia del Olympique de Marsella. Su juego era de talento, de calle, de intuición y de mucha vista. Entusiasmaba a todos con su calidad y a los diecisiete años debutó con el primer equipo del conjunto marsellés, el mismo año en que quedó campeón europeo de la categoría con la selección francesa.

En la tercera temporada de estar en el equipo debutó con la selección absoluta, a la que ayudó a clasificarse para la Eurocopa de 2008. El torneo no fue muy positivo para los galos, él debutó a los 21 años en una gran cita, pero en el partido decisivo contra Italia, fue víctima del histrionismo del seleccionador, Raymond Domenech. La había hecho entrar en el campo a los diez minutos, por lesión de Ribéry, y lo sustituyó a los 26, enojado por su defensa en la acción del gol de penalti de Pirlo. Pese a este primer choque con un seleccionador, fue un gran año, ya que lo fichó el Arsenal por 16 millones de euros.

Seguramente fue en el club donde rindió mejor durante tres temporadas, con diez goles en la liga en la última, la 2010-11, aunque la vida de los futbolistas en Inglaterra, con mucho glamour y también alcohol, le empezó a seducir. Además, no fue al mundial de 2010 después de que, en un ambiente de plena guerra civil en la selección, algunos veteranos como William Gallas acusaran a los jóvenes de ser demasiado desvergonzados. Francia fracasó en Sudáfrica y se acabó la era Domenech

En 2011 lo fichó el Manchester City, club en el que dio otro salto de calidad en un conjunto de Roberto Mancini que ganó la liga de la primavera siguiente de manera agónica con dos goles de Agüero contra el Queen 's Park Rangers. En plena euforia, el nuevo seleccionador, el siempre diplomático Laurent Blanc, lo convocó para la Eurocopa de Polonia y Ucrania.

El gol

Francia quedó encuadrada en un grupo en el que parecía que su máximo rival era Inglaterra, aunque también debía jugar contra uno de los anfitriones, Ucrania. Nasri había sido importante en una clasificación complicada, en la que se superó a Bosnia-Herzegovina por un solo punto. Sólo el campeón de grupo entraba en el torneo. Los franceses debutaron en la fase final contra los ingleses, con muchos conocidos de la Premier para Nasri, en Donetsk. Y el marsellés tuvo un papel importante.


Inglaterra se adelantó con un gol del central Lescott a la media hora de juego. Nueve después, llegó el empate de Nasri, Fue en una acción por la izquierda entre Evra y Malouda. Este quiso tirar una pared con Ribéry, pero no le devolvió la pelota, sino que la cedió atrás, hacia Nasri. El jugador del City no se lo pensó y soltó un fuerte disparo que superó a Joe Hart. El partido acabaría en empate.

Nasri disputó los noventa minutos en la victoria contra Ucrania, pero fue sustituido en la derrota contra Suecia, que no hizo peligrar la clasificación para los cuartos de final, pero sí supuso que pagara los platos rotos para el partido contra España . Fue suplente y, aunque Blanc le hizo entrar perdiendo por 1-0 faltando 25 minutos, no pudo contribuir a empatar y el equipo recibió otro gol y tuvo que volver a casa.

En el City, Nasri todavía ganó una Copa de la Liga, una Supercopa y otra liga, dos años más tarde, esta con Manuel Pellegrini en el banquillo, pero ya había tenido problemas de lesiones derivados de sus dificultades para mantenerse en forma y el peso a raya. Con la selección, además, tenía problemas. Didier Deschamps, el nuevo seleccionador, no suele tener mucho aprecio por los jugadores poco sacrificados como Nasri. Le utilitzó poco en el camino hacia el mundial de Brasil y, al final, le dejó fuera de la lista. El técnico fue increpado por la pareja de Nasri, Anara Atanes, a través de Twitter y allí se acabó la carrera internacional del jugador. Pero no finalizaron el intercambio de recados entre ambos. En 2016, cuando Nasri dijo que no quería ir a la selección porque había mal ambiente, Deschamps le sugirió que probara suerte en la formación femenina. Años después, el jugador le censuró por apartar a Benzema del equipo y dijo que cualquier técnico habría quedado campeón del mundo, en 2018, con una plantilla como la que había.

Nasri aguantó en el City hasta 2016, momento en que fue fichado por el Sevilla. Según reconoció él tiempo después, el técnico del equipo, Jorge Sampaoli, le dijo al llegar que no era necesario que se cuidara mucho fuera del campo si dentro decidía. Y Nasri le hizo caso, sobre todo en la primera parte de la ecuación. Durante el año, protagonizó otro escándalo. En Navidad viajó a Estados Unidos, según él para someterse a una terapia física que más tarde resultó ser más bien sexual, a juzgar por el aspecto de las enfermeras del centro que hizo aparecer en las redes sociales. Y todo, habiendo viajado con su pareja, de quien se separó y volvió a juntar varias veces. Parece que ahora no van juntos, pero quién sabe. Nasri fue sancionado con medio año sin jugar.

Deportivamente, Nasri impulsó al Sevilla a quedar eliminado de la Champions al dejarse expulsar en una eliminatoria contra el Leicester. Como mínimo, contribuyó a la clasificación del equipo para la previa de la siguiente edición de la máxima competición. Su aventura en el club andaluz duró un solo año y luego jugó ocho partidos en el Antalyaspor, seis con el West Ham United, con un rendimiento ya bastante inferior al de su anterior etapa en la Premier, y el año pasado llegó al Anderlecht. En el club belga, después de haber actuado durante ocho ratos, le perdieron el contacto durante el tiempo de confinamiento y ya no volvió. A los 33 años, ha declarado que se siente satisfecho porque "quería vivir la vida, y lo he hecho". Pero es una pena que un talento futbolístico como el suyo haya dejado mucho por mostrar a causa de su carácter.


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