dimarts, 22 de setembre del 2020

Inglaterra, 2- URSS, 0 (Partido por el tercer puesto)

263. Bobby Charlton (1-0)

Hay jugadores en la historia del fútbol catalogados como leyendas. Algunos con más éxitos deportivos que otros, son aquellos que han trascendido a su condición de deportistas y que han sido seguidos por las masas o idolatrados. Inglaterra, como cuna del fútbol, ​​tiene pocos éxitos a nivel de selecciones absolutas. De hecho, sólo ha ganado el mundial de 1966. Y el líder de aquella selección era un jugador de unas condiciones excepcionales que, además, fue nombrado "sir", caballero, por la reina Isabel II y que se ha convertido en un icono del Manchester United en todo el mundo. Se trata de Bobby Charlton.



Su historia no se puede explicar sin recordar un accidente aéreo. En 1958, la expedición del Manchester United volvía a casa procedente de Belgrado, de disputar un partido de la Copa de Europa, cuando tuvo un accidente en el aeropuerto de Múnich, donde había hecho escala. Murieron 23 personas, entre ellos ocho integrantes del equipo. Charlton, que entonces tenía 20 años, fue uno de los supervivientes, junto con el entrenador, Matt Busby.

El accidente fue en febrero y, dos meses más tarde, recibió su primera convocatoria con la selección. Fue en un partido amistoso contra Escocia, en el que marcó el primero de sus 50 goles en 105 partidos internacionales. Entró en la lista para el mundial de Suecia, pero no jugó ningún partido. Sería la primera de sus cuatro Copas del Mundo.

En Manchester tocaba reconstruir. Cinco años después, ya con otra estrella como Denis Law al lado, el United ganó la Copa, contra el Leicester por 3-1, y en 1965 y 1967, dos ligas. En medio, el equipo inglés se había proclamado campeón del mundo en Wembley, en la polémica final con la victoria por 4-2 contra Alemania Federal. Bobby Charlton había sido decisivo en el torneo, sobre todo con sus dos goles en las semifinales contra la Portugal de Eusébio.

Y otro gran momento de su carrera fue en 1968, ya con 30 años cumplidos. Diez después del accidente de Múnich, los red devils completaban su resurrección con la consecución de la Copa de Europa, también en Wembley ante el Benfica. El 4-1 final fue engañoso, ya que hubo que jugar una prórroga para superar los lisboetas, nuevamente con Eusébio en el equipo. Sólo una semana después de ganar el partido, Charlton debía enfundarse la camiseta de la selección, ya que Inglaterra se había clasificado por primera vez para una fase final de la Eurocopa.

El gol

Inglaterra había entrado tras dejar en la cuneta a España, la vigente campeona, ganando por 1-0 en casa y por 1-2 en Madrid, con un gol de Bobby Charlton en la ida. El torneo final se disputaba en Italia y la semifinal fue en Florencia, contra Yugoslavia. Los ingleses quedaron eliminados por un gol de Dzajic a cuatro minutos para el final. Tocaba jugar el partido por el tercer puesto contra la URSS, que había caído de manera aún más terrible, por el sospechoso lanzamiento de una moneda, contra los anfitriones. El duelo, como la final, se disputaba en Roma e Inglaterra lo empezó a decantar poco antes del descanso.



Fue en un balón largo hacia el área de los soviéticos. El delantero centro Hurst, luchando con uno de los centrales soviéticos, la dejó de cara y Bobby Charlton explotó una de sus grandes virtudes. A pesar de llevar habitualmente el 9 a la camiseta, no era un delantero estático, sino que se movía hacia el centro del campo y participaba en la creación del juego. Tanto asistía, como remataba, y en esta ocasión llegó de segunda línea y batió de un disparo franco al portero Pshenichnikov. Un gol del mismo Hurst, autor de un hat-trick en la final del mundial de 1966, en la segunda parte daría a los ingleses su mejor clasificación en el torneo, ya que en 1996 llegaron a las semifinales, pero no había final de consolación que determinara si ellos, o los franceses, habían quedado terceros o cuartos.

Bobby Charlton aún alargó dos años más en la selección, hasta el mundial de México 70, donde Alemania Federal se tomó la revancha y echó a los campeones del mundo en los cuartos de final. A nivel de clubes, el United perdió potencial en las temporadas posteriores pero Charlton se mantuvo fiel hasta 1973, cuando se retiró con 35 años. Lo hizo a tiempo para no participar en el descenso a Segunda del año posterior. Una caída de la que el club se supo rehacer y sobrevivir, como lo había hecho Charlton después del desastre de Múnich de 1958.

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